Los fotógrafos de NASA Johnson que capturan la historia del vuelo espacial humano
Conocé al equipo de fotógrafos del Johnson Space Center en Houston. Desde Robert Markowitz, con más de 30 años documentando el shuttle, la ISS y Artemis, hasta los más nuevos como Luna Posadas Nava, todos preservan el detrás de escena de la exploración espacial.
En el Johnson Space Center de Houston, un grupo de fotógrafos se encarga de registrar los momentos que definen la exploración espacial. Sus imágenes no solo muestran cohetes y astronautas, sino también a las personas y los equipos que hacen posible cada misión. La nota original de NASA publicada este miércoles 19 de agosto de 2026 permite conocer sus trayectorias y qué significa para ellos capturar la historia en tiempo real.
Robert Markowitz lleva más de tres décadas en el puesto. Ha documentado el programa del transbordador espacial, los 25 años de presencia continua en la Estación Espacial Internacional y el reciente Artemis II. En una entrevista con la agencia, contó que su parte favorita siempre fue la variedad de encargos y las personas con las que trabaja a diario. Uno de sus recuerdos más fuertes es haber sido el fotógrafo fijo durante las filmaciones de “Apollo 13”, registrando casi todos los vuelos de gravedad cero en el KC-135.
“Mirando hacia atrás como un fotógrafo de 25 años en Johnson, no creo que haya apreciado del todo lo único que fue documentar esos momentos”, dijo Markowitz según la fuente oficial. Para él, cada tarea —desde retratos individuales hasta fotos grupales de 300 personas— lo obligó a mejorar como fotógrafo y comunicador. Afirma que este trabajo moldeó no solo su carrera, sino su vida entera.
Bill Stafford llegó al centro después de que un amigo le contara sobre una vacante durante su último año de universidad. Con interés en ciencia y tecnología, vio la chance de unir esas pasiones con la fotografía. En cada asignación busca resolver problemas técnicos: iluminación complicada, tiempos ajustados o accesos limitados. Usa composición y psicología visual para que la imagen cuente una historia. “Mi parte favorita del trabajo es el problema que hay que resolver”, explicó Stafford a NASA.
James Blair viene del fotoperiodismo. Trabajó en diarios de Estados Unidos y como fotógrafo y editor en una publicación en Ecuador. Esa experiencia lo llevó a recorrer el mundo antes de sumarse a Johnson. Allí combina su fascinación por el espacio con su formación periodística. “Disfruto documentar el nuevo hardware que se está desarrollando para volver a la Luna”, dijo. Desde trajes espaciales hasta rovers y posibles hábitats lunares, su objetivo es mostrar al mundo lo que viene.
Helen Arase Vargas empezó en el fotoperiodismo y la cobertura informativa en el sur de California. Después pasó por el equipo de fotografía científica de Boeing en El Segundo. Llegó a Johnson atraída por el mundo aeroespacial. Destaca el aprendizaje constante que le dan sus compañeros. “Lo mejor del trabajo son mis colegas; suena cursi, pero hay tanto para aprender de cada uno”, señaló. Reconoce que muchos de los valores de su tarea reflejan la ética periodística que aprendió al principio de su carrera.
Para ella, documentar el regreso de la tripulación de Artemis II a Ellington Field en Houston fue un momento de gran responsabilidad. “El mundo está mirando y todas esas imágenes tienen que salir rápido del laboratorio”, contó. Siente que cualquier foto suya podría terminar en todos los sitios de noticias, y no quiere fallar en capturar la alegría del momento.
Luna Posadas Nava se incorporó poco antes del lanzamiento de Artemis II. Una de sus primeras tareas fue documentar la Science Evaluation Room, donde los científicos analizaban en tiempo real las observaciones lunares durante el sobrevuelo. Le llamó la atención ver a tantas mujeres participando en la ciencia de la misión. “Cuando nos vemos en las historias, imaginamos nuevos futuros”, dijo Posadas Nava. Espera que sus imágenes ayuden a más personas a verse parte de la exploración espacial.
David DeHoyos creció en Houston en la era de Apollo. Desde chico quiso formar parte de la industria espacial. Empezó con la cámara Instamatic de su mamá y pasó por laboratorios de revelado antes de llegar al photo lab de Johnson en 1991. Después de más de 30 años, sigue disfrutando el contacto con la gente. Lleva pines y stickers de NASA en su bolso para regalárselos a los chicos. “El placer máximo es darle un pin o una calcomanía a un niño y ver cómo se le ilumina la cara”, relató DeHoyos en la publicación de NASA.
Qué significa esto para Argentina y Latinoamérica Aunque el Johnson Space Center está en Texas, las imágenes que estos fotógrafos producen llegan a todo el mundo, incluido nuestro continente. Para un estudiante de física o ingeniería en Córdoba o un joven interesado en astronomía en Buenos Aires, ver estas fotos puede ser la primera ventana concreta al trabajo detrás de las misiones. En una región donde el acceso a programas espaciales propios es limitado, la representación importa: ver mujeres como Arase Vargas o Posadas Nava en roles técnicos ayuda a derribar la idea de que “eso es solo para otros”. Las fotos no cambian la brecha de recursos, pero sí pueden inspirar vocaciones que después busquen caminos locales, ya sea en universidades, startups de New Space o colaboraciones con agencias como la CONAE. Al final, documentar la exploración también es contar quiénes la hacen posible, y esas historias viajan lejos.