El FRB más lejano revela pistas sobre su origen con ayuda del James Webb
Astrónomos usaron el telescopio James Webb para estudiar un estallido de radio rápido (FRB) a distancia récord y obtener datos sobre qué lo produjo. El hallazgo ayuda a entender mejor estos eventos misteriosos.
Un equipo internacional de astrónomos logró estudiar el estallido de radio rápido más distante registrado hasta ahora. Usando el telescopio espacial James Webb, obtuvieron datos que dan pistas concretas sobre el origen de estos fenómenos energéticos y breves.
Los FRB, o fast radio bursts, son pulsos de radio que duran solo milisegundos pero liberan en ese instante tanta energía como el Sol en varios días. Desde que se detectó el primero en 2007, se han registrado cientos, pero su causa sigue siendo uno de los enigmas de la astrofísica moderna.
Este FRB en particular, llamado FRB 20220610A, fue detectado originalmente por el radiotelescopio ASKAP en Australia en 2022. Viajó durante unos 8.000 millones de años para llegar hasta nosotros, lo que lo convierte en el más lejano conocido en ese momento. Ahora, el James Webb permitió observar la galaxia donde se originó con detalle sin precedentes.
Los datos del Webb muestran que el FRB provino de una galaxia pequeña, compacta y con formación estelar intensa. Además, se encuentra en un ambiente rico en metales pesados. Esto coincide con algunas de las teorías más aceptadas: que muchos FRB nacen en entornos donde hay estrellas masivas que terminan su vida de forma violenta.
Una de las hipótesis principales apunta a las magnetars, estrellas de neutrones con campos magnéticos extremadamente fuertes. Una magnetar podría generar un FRB cuando su campo magnético se reorganiza de manera catastrófica o cuando colisiona con material expulsado por una estrella cercana. El entorno observado en esta galaxia lejana parece compatible con ese escenario.
El estudio también descarta, al menos en este caso, que el FRB haya sido producido por la fusión de dos estrellas de neutrones. Ese tipo de eventos suelen ocurrir en regiones más tranquilas y con menos formación estelar activa.
Desde la perspectiva regional, este tipo de hallazgos no tienen aplicación inmediata en Argentina, pero fortalecen la colaboración científica internacional en la que participan investigadores de nuestro país. Instituciones como el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR) y universidades de Córdoba y La Plata siguen de cerca estos temas, ya que el hemisferio sur ofrece condiciones privilegiadas para observar el cielo en radiofrecuencias.
Entender los FRB no es solo una cuestión de curiosidad. Estos estallidos pueden servir como herramientas para estudiar la materia que existe entre las galaxias, ya que su señal se modifica al atravesarla. A medida que se detecten más FRB lejanos, los astrónomos podrán mapear mejor la distribución de gas y materia oscura en el universo temprano.
El trabajo fue publicado en la revista Nature y representa un paso importante en el camino para resolver el misterio de los estallidos de radio rápidos. Con nuevos radiotelescopios como el Square Kilometre Array (SKA), que tendrá componentes en Sudáfrica y Australia, se espera detectar miles de FRB por año. Parte de esa red podría tener impacto en la región latinoamericana a través de colaboraciones científicas.
Para un estudiante de física o un investigador en Argentina, este avance muestra cómo la combinación de diferentes telescopios (uno en radio desde la Tierra y otro infrarrojo en el espacio) permite responder preguntas que antes parecían inalcanzables. El futuro del trabajo en astronomía pasa cada vez más por este tipo de equipos internacionales y por el análisis de datos masivos.