‘El final de Oak Street’: una aventura caótica con dinosaurios y drama familiar
La nueva película de David Robert Mitchell mezcla comedia negra, terror y efectos especiales al estilo Spielberg, pero su exceso de caos termina por diluir una premisa prometedora.
La nueva película de David Robert Mitchell, ‘El final de Oak Street’, llega con una propuesta que mezcla ciencia ficción disparatada, comedia negra y un claro guiño al cine de aventuras de Steven Spielberg. La historia sigue a una familia común y corriente de un suburbio estadounidense que, de un día para el otro, es arrancada de su realidad junto con toda su calle y trasladada a un mundo dominado por criaturas prehistóricas.
Denise (Anne Hathaway) y Greg (Ewan McGregor), un matrimonio con veinte años de roces a cuestas, deben proteger a sus hijos Audrey y Brian mientras intentan sobrevivir en un entorno brutal. La premisa no pierde tiempo en explicaciones científicas: el guion va directo al punto y se centra en cómo personas normales reaccionan cuando lo imposible se vuelve cotidiano.
Lo más interesante de la cinta es cómo construye a su grupo de vecinos. Personajes secundarios como Jeannette, Mel, Mary o la señora Valcour aportan humanidad y humor a una situación que fácilmente podría caer en el ridículo. La primera hora funciona precisamente porque explora las habilidades inesperadas que cada uno saca a relucir cuando un dinosaurio puede decapitarlos en cualquier momento.
Mitchell parece disfrutar llevando a sus protagonistas a situaciones extremas. Pasa de la comedia burlona al terror más cruento sin aviso, y en esos momentos la película brilla. Cuando se desinhibe, recuerda a un Jurassic Park más sangriento y menos pulido, con un fuerte acento en el drama familiar.
Sin embargo, el exceso de caos termina jugando en contra. La película se vuelve tímida justo cuando podría apostar fuerte por su audacia. Evita ser verdaderamente atrevida en su violencia y, en el tramo final, recurre a clichés de cine de monstruos que recuerdan demasiado a las entregas recientes de la saga Jurassic. El cierre, claramente inspirado en Spielberg, se siente deslucido comparado con la energía de la primera parte.
Anne Hathaway y Ewan McGregor cargan con gran parte del peso emocional. Logran que Denise y Greg sean creíbles en su imperfección y en el peso de un matrimonio desgastado. Eso ayuda a que el espectador se preocupe de verdad cuando los personajes corren peligro real.
Desde el punto de vista regional, ‘El final de Oak Street’ es el tipo de título que llegará a salas argentinas y plataformas locales en los próximos meses. Para un público que busca entretenimiento escapista con toques de humor negro, puede resultar una opción interesante, aunque su irregularidad la deja lejos de ser una recomendación imperdible. En un mercado donde las producciones de género compiten con presupuestos millonarios, esta apuesta de Mitchell deja la sensación de que podría haber sido más si se hubiera atrevido del todo.
Al final, la película entretiene y tiene momentos memorables, pero su caos narrativo impide que llegue a ser la obra redonda que su premisa prometía. Una lástima, porque cuando funciona, realmente funciona.