Historia de la Casa Blanca de Estados Unidos

Cuando los estadounidenses decidieron levantar una ciudad desde la que dirigir su nueva nación, Washington D.C. no era más que una tierra baldía regada por el río Potomac. Hoy, desde la Casa Blanca, su principal emblema, se dirimen las decisiones más importantes que afectan no solo a Estados Unidos, sino al mundo entero. Conoce la historia de la Casa Blanca, uno de los edificios más importantes de Estados Unidos.El 3 de octubre de 1792 se ponía la primera piedra de la que entonces era conocida como Executive Mansion. La idea de construir una casa presidencial fue de George Washington, que designó al arquitecto James Hoban para que diseñara la vivienda, inspirada en el Parlamento de Irlanda y en el Castillo de Rastignac, situado en la localidad francesa de Dordogne.

De estilo neoclásico, la mansión terminó de construirse en el año 1800, con un coste total superior a los 200.000 dólares de la época. Para realizar la peculiar fachada se utilizó piedra tallada de Escocia, dejando la casa de color gris. En 1814 el ejército británico destruyó parte de la vivienda. Tras su reconstrucción, se pintó completamente de blanco, conservando el color hasta nuestros días.

Una curiosidad de la historia de la Casa Blanca es que el primero en darle el nombre de Casa Blanca fue el presidente Theodore Roosevelt en 1901. Durante su mandato se llevó a cabo una de las remodelaciones más importantes del interior, ya que se construyó, en 1902, el Despacho Oval, el lugar habitual desde donde trabaja el mandatario estadounidense de turno. Otra novedad importante fue la construida durante el mandato de John F. Kennedy, que en 1961, durante el conflicto de Bahía de Cochinos, decidió crear The Situation Room, la sala de crisis desde la que se toman las decisiones más relevantes.

La Casa Blanca se asienta sobre un terreno de 7,2 hectáreas. Cuenta en la actualidad con 6 plantas, 3 ascensores, 132 dormitorios, 35 cuartos de baño y 28 chimeneas. Cada día recibe a más de 5.000 visitantes que recorren el exterior y algunas estancias del interior. La visita es guiada y gratuita, aunque debe solicitarse con, al menos, un mes de antelación.

La historia de la Casa Blanca ha permitido que sea una de las construcciones más importantes de Estados Unidos. Aunque es difícil cuantificar el valor intangible de la casa, debido a su historia y a los secretos que en ella se guardan, la firma Zillow ha tasado la vivienda en 319 millones de dólares. Además, el valor estimado para su arrendamiento mensual ronda los 1,8 millones de dólares.

Descubierta la puerta de entrada al Inframundo Maya

Los antiguos Mayas hablaban del “Xibalbá” para referirse al inframundo, donde el árbol “Yaxché” hundía sus raíces y al que sólo se podía acceder a través del “camino negro” que describía el Libro Sagrado de los Mayas o “Popol Vuh”. Parece pues que los arqueólogos mexicanos han encontrado ese “camino negro” y han descubierto la entrada al Inframundo Maya o “Xibalbá”.

En el laberinto de ríos subterráneos y cenotes que hay en la Península del Yucatán, el “Popol Vuh” indicaba que cuatro ríos desembocaban en cuatro caminos que se cruzaban (uno rojo, uno blanco, uno amarillo y otro negro), siendo uno de esos caminos (el negro) el que conducía hacia el “Xibalbá” o Inframundo, lugar donde los Mayas llevaban a cabo rituales de culto, de los cuales han sido hallados restos por los arqueólogos mexicanos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Efectivamente, los arqueólogos mexicanos han encontrado varios espacios de culto consistentes en una serie de construcciones muy elaboradas y que tenían por objeto reverenciar al “Xibalbá”, todo ello dentro de un complejo sistema de cuevas de muy difícil acceso, algunas de las cuales estaban tapiadas por piedras trabajosamente labradas.

En total se han encontrado unos 14 lugares con estas características, lo que constituye un hallazgo importantísimo para conocer más aún sobre las culturas prehispánicas del Yucatán, sumándose así a los centros de Uxmal y Chichén Itzá, sospechándose al tiempo que las tupidas selvas del Yucatán encierran muchísimos más secretos de la antigua cultura Maya y que el proyecto “El culto al cenote en el centro de Yucatán” del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) pretende desvelar con sus trabajos e investigaciones.

Quizás la cultura Maya es una de las culturas prehispánicas en América que más secretos encierra, ya que la persecución de la idolatría tras la Conquista española fue especialmente intensa en el caso de esta cultura, de ahí que cada descubrimiento resulte más sorprendente e interesante que el anterior.

Efectivamente, poco a poco se va componiendo el puzzle de esta misteriosa civilización Maya, la cual nos sorprende por la precisión y exactitud de sus conocimientos astrológicos y astronómicos y su obsesión por la perfección de sus construcciones en relación con los astros y el cálculo del tiempo.

Nos hallamos, por tanto, ante una excelente noticia que anuncia futuros descubrimientos y hallazgos en relación a la cultura Maya y sus misterios, lo que nos permitirá conocer mejor sus organización y estructura social, así como la perfecta sincronía de su arquitectura con el Universo.

Una razón más para viajar a México y a la Península del Yucatán y vivir la aventura y el misterio de la antigua civilización Maya.

¿Quién fue el primer presidente de Estados Unidos?

George Washington fue el primer Presidente de los Estados Unidos entre 1789 y 1797 y Comandante en Jefe del Ejército Continental revolucionario en la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos (1775-1783). En los Estados Unidos se le considera el Padre de la Patria. Es considerado uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos junto con John Adams, Benjamin Franklin, Alexander Hamilton, John Jay, Thomas Jefferson y James Madison.

Washington empezó a ganar condecoraciones armando tropas de la colonia de Virginia para apoyar al Imperio británico durante la Guerra Franco-Indígena (1754-1763), un conflicto que él inadvertidamente ayudó a iniciar.

El Congreso Continental designó a Washington Comandante en Jefe del Ejército Continental en 1775. Al año siguiente, los británicos fueron desalojados de Boston, perdieron la ciudad de Nueva York y fueron derrotados en Trenton, Nueva Jersey, ante la sorpresa que causó Washington cruzando el río Delaware. Debido a su estrategia, fuerzas revolucionarias capturaron a los dos ejércitos principales de combate británicos en la batalla de Saratoga y en la de Yorktown. En negociación con el Congreso, los estados coloniales y los aliados franceses, mantuvo un ejército débil y una nación frágil en medio de las amenazas de desintegración y fracaso. Después de liderar la victoria estadounidense en la Guerra de la Independencia, renunció a sus cargos militares y regresó a la vida en su plantación de Mount Vernon, acto que le trajo aún más renombre.

En 1787, presidió la Convención de Filadelfia que esbozó la Constitución de los Estados Unidos de América y en 1789, fue elegido de manera unánime como el primer presidente de los Estados Unidos. Trató de crear una nación capaz de sostener la paz con sus países vecinos. Su Proclama de la Neutralidad de 1793 sirvió de base para evitar cualquier implicación en conflictos extranjeros. Apoyó los planes de construir un gobierno central fuerte mediante el pago de la deuda nacional, la aplicación de un sistema fiscal eficaz y la creación de un banco nacional. Washington evitó la guerra y mantuvo una década de paz con Gran Bretaña con la firma del Tratado Jay en 1795, a pesar de la intensa oposición del Partido Demócrata-Republicano. Aunque nunca se afilió oficialmente al Partido Federalista, apoyaba su programa. Sus dos períodos de gobierno establecieron muchas políticas y tradiciones que existen hasta el día de hoy.

Antes de la finalización de su período de gobierno se retiró nuevamente a la vida civil, estableciendo un importante precedente de transición pacífica que ha servido de ejemplo no sólo en los Estados Unidos sino también en otras futuras repúblicas. El Discurso de Despedida de Washington fue una introducción a la virtud republicana y una severa advertencia contra el partidismo, la sectorialización y la participación en guerras en el extranjero. Se le concedió la primera Medalla de Oro del Congreso con el agradecimiento de la Cámara en 1776.

Washington murió en 1799 debido principalmente a un tratamiento para su neumonía, que incluía calomelanos y sangrías, resultando en una combinación de choque hipovolémico, debido a la pérdida de cinco pintas de sangre, así como la asfixia y deshidratación. Henry Lee III fue quien pronunció la oración fúnebre, donde declaró que Washington fue el “primero en la guerra, primero en la paz y primero en el corazón de sus compatriotas”.

Los historiadores frecuentemente lo han considerado como uno de los más grandes presidentes de Estados Unidos.