Descubierta la puerta de entrada al Inframundo Maya

Los antiguos Mayas hablaban del “Xibalbá” para referirse al inframundo, donde el árbol “Yaxché” hundía sus raíces y al que sólo se podía acceder a través del “camino negro” que describía el Libro Sagrado de los Mayas o “Popol Vuh”. Parece pues que los arqueólogos mexicanos han encontrado ese “camino negro” y han descubierto la entrada al Inframundo Maya o “Xibalbá”.

En el laberinto de ríos subterráneos y cenotes que hay en la Península del Yucatán, el “Popol Vuh” indicaba que cuatro ríos desembocaban en cuatro caminos que se cruzaban (uno rojo, uno blanco, uno amarillo y otro negro), siendo uno de esos caminos (el negro) el que conducía hacia el “Xibalbá” o Inframundo, lugar donde los Mayas llevaban a cabo rituales de culto, de los cuales han sido hallados restos por los arqueólogos mexicanos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Efectivamente, los arqueólogos mexicanos han encontrado varios espacios de culto consistentes en una serie de construcciones muy elaboradas y que tenían por objeto reverenciar al “Xibalbá”, todo ello dentro de un complejo sistema de cuevas de muy difícil acceso, algunas de las cuales estaban tapiadas por piedras trabajosamente labradas.

En total se han encontrado unos 14 lugares con estas características, lo que constituye un hallazgo importantísimo para conocer más aún sobre las culturas prehispánicas del Yucatán, sumándose así a los centros de Uxmal y Chichén Itzá, sospechándose al tiempo que las tupidas selvas del Yucatán encierran muchísimos más secretos de la antigua cultura Maya y que el proyecto “El culto al cenote en el centro de Yucatán” del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) pretende desvelar con sus trabajos e investigaciones.

Quizás la cultura Maya es una de las culturas prehispánicas en América que más secretos encierra, ya que la persecución de la idolatría tras la Conquista española fue especialmente intensa en el caso de esta cultura, de ahí que cada descubrimiento resulte más sorprendente e interesante que el anterior.

Efectivamente, poco a poco se va componiendo el puzzle de esta misteriosa civilización Maya, la cual nos sorprende por la precisión y exactitud de sus conocimientos astrológicos y astronómicos y su obsesión por la perfección de sus construcciones en relación con los astros y el cálculo del tiempo.

Nos hallamos, por tanto, ante una excelente noticia que anuncia futuros descubrimientos y hallazgos en relación a la cultura Maya y sus misterios, lo que nos permitirá conocer mejor sus organización y estructura social, así como la perfecta sincronía de su arquitectura con el Universo.

Una razón más para viajar a México y a la Península del Yucatán y vivir la aventura y el misterio de la antigua civilización Maya.

Air France y KLM bajan sus precios por la bajada del petróleo

Habitualmente nos quejamos los consumidores de que cuando sube el precio del petróleo los precios de los combustibles y todos los productos que dependen de él suben también de forma inmediata, al tiempo que, cuando baja el precio del crudo, por el contrario, el precio del combustible sólo baja unos céntimos y, además, tarda en hacerlo unos largos meses.

Sin embargo, nos sorprende una excelente noticia para todos los viajeros: la gran aerolínea resultante de la suma entre Air France y KLM han anunciado la bajada inmediata de los precios de sus billetes de avión como consecuencia del descenso del precio del petróleo.

Efectivamente, acostumbrados a que las subidas y bajadas del precio del petróleo nos afecten a los consumidores y usuarios siempre al alza, realmente nos sorprende el anuncio de Air France y KLM y que se haya producido tan rápidamente.

Si estas compañías aéreas subieron por dos veces los precios de sus billetes sobre el mes de julio, cuando el precio del barril de crudo pasó de los $125, ahora nos anuncian la bajada de los billetes de avión con la misma rapidez con la que los subieron en su momento.

Aunque las bajadas de precios de los billetes tampoco son para “tirar cohetes” (2€ en los billetes de vuelos domésticos, 4€ en los de medio recorrido, 10€ en los de larga distancia y 14€ en los de muy larga distancia), el anuncio de la bajada de precios por si misma ya nos indica que nos encontramos ante dos compañías aéreas que piensan en sus usuarios, a diferencia de otras compañías que se han apresurado a anunciar cobros por distintos conceptos que hasta ahora eran gratuitos, por no hablar de alguna compañía “low cost” que ya cobra directamente 10€ por facturar el equipaje o por pagar con tarjeta de crédito.

Realmente se debe contemplar este anuncio como un esfuerzo de estas dos compañías aéreas en favor de sus usuarios, trasladándoles directamente el beneficio de la bajada del precio del petróleo, por ho hablar también del esfuerzo de Air France y KLM por la mejora y renovación de su flota, aumentando servicios en tierra y a bordo para sus pasajeros sin aumentar el precio de sus billetes.

Con esta decisión de estas dos aerolíneas se sitúa el precio de sus billetes en el mismo que tenían antes del 10 de julio, aunque serían de agradecer mayores bajadas en un futuro, ya que el sobre coste por los precios del carburante que aplican ambas compañías aún continúa siendo alto.

En todo caso, Air France y KLM cuentan con nuestro voto favorable por este gesto que muestra su interés por cuidar a sus pasajeros y mejorar su imagen de marca.

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Argumentos a favor y en contra de la energía nuclear

La energía nuclear siempre ha sido objeto de polémica, con posiciones encontradas en las que la mayoría de la población se ha mostrado en contra de su utilización. Los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial, accidentes como los de Chernóbil, y, en general, la utilización con fines bélicos de esta energía y el oscurantismo en torno a la misma por parte de gobiernos e industria, han motivado históricamente un consenso en la opinión pública contrario al uso de esta energía o, cuando menos, un importante recelo.

Sin embargo, en los últimos años, quizás porque se vislumbra el fin de las reservas petrolíferas en tan sólo unas décadas, parejo al progresivo aumento de los precios del crudo y la necesidad de ir buscando energías alternativas que sustituyan a los combustibles fósiles, así como encontrar unas energías limpias, inagotables y renovables, parece que la energía nuclear estaba haciéndose un hueco en la opinión pública, con países como Francia en los que la apuesta por esta energía es total y el apoyo por parte de los partidos mayoritarios a esta opción parece no tener ningún tipo fisura, hasta el punto de que algunos hablan de una “religión nuclear” en el caso del país galo.

Efectivamente, el altísimo coste de las llamadas “energías renovables”, como la eólica o la solar, o el mal uso que se está haciendo para la producción de los biocombustibles, siendo paradigmático el caso de Brasil, país en el que se están devastando amplias zonas de la selva amazónica para plantar caña con la que producir después biodiésel, han parecido abrir en los últimos años nuevas posibilidades para la energía nuclear como la energía del futuro.

Sin embargo, el accidente nuclear de Fukushima del pasado mes de marzo parece que ha supuesto un freno al avance de la energía nuclear como energía alternativa a los combustibles fósiles, hasta el punto de que la mayoría de los países occidentales se han planteado una revisión de sus políticas energéticas con respecto a la energía nuclear, excepto en el caso de Francia, país que ha manifestado su intención de continuar utilizando esta energía y su investigación y desarrollo. Así, el renacer de la energía nuclear de los últimos años parece que ha experimentado una parada en seco como consecuencia del accidente de Fukushima, volviendo a retrotraernos al punto en que nos situamos hace unas décadas tras en terrible accidente de la central nuclear de Chernóbil.

Sin embargo, más allá de debates apasionados, existen una serie de argumentos a favor y en contra del uso de la energía nuclear que, desde un punto de vista objetivo, conviene examinar fríamente para poder formarnos una opinión seria y sosegada al respecto. Así, analizaremos los pros y los contras de esta energía de una forma desapasionada, analizando los diferentes puntos de vista existentes al respecto.

Según los defensores de la energía nuclear, ésta permite un desarrollo sostenible al no emitir dióxidos de azufre y nitrogenados ni gases de efecto invernadero, a diferencia de lo que ocurre con las centrales térmicas de carbón y gas natural, siendo, además, el coste de generación de energía eléctrica más bajo que el de las centrales hidraúlicas. Así, la Unión Europea en su informe “Perspectivas Energéticas Mundiales” recomienda profundizar en la investigación sobre la utilización de la energía nuclear como una alternativa viable para contribuir a un escenario menos dependiente energéticamente y menos contaminante, manifestándose en la misma línea el “Consejo Mundial de la Energía”, concluyéndose que con la generación actual de energía nuclear se puede evitar la emisión de 500 millones de toneladas de CO2 (anhídrido carbónico), lo que supone entre el 15 y el 20% de las emisiones de la Unión Europea.

También se señala que la energía nuclear puede convivir perfectamente con la utilización complementaria de otras energías alternativas, como es el caso de la eólica o la solar, pero, al tiempo, se señala que este tipo de energías no son capaces por si solas de satisfacer la demanda cada vez más creciente de energía en el Planeta, siendo únicamente la energía nuclear la que tiene esa capacidad hoy por hoy.

En cuanto a los dos aspectos que más críticas recibe la energía nuclear (su seguridad y el problema de los residuos radiactivos), se indica que las centrales nucleares que hoy se construyen cuentan con la última tecnología en seguridad y son las instalaciones mejor protegidas. Asimismo, con respecto a los residuos radiactivos, se indica que su almacenamiento y confinamiento es totalmente seguro, siendo prácticamente imposible que ninguna catástrofe natural los libere al Medio Ambiente en millones de años, siendo muy ilustrativo al respecto el artículo que se puede leer en la revista “Ciencia Hoy”, artículo que os recomendamos leer porque rompe con bastantes prejuicios que, por lo común, se tienen sobre este tema. Asimismo, se defiende que la energía nuclear es una energía que tiende a convertirse en renovable por la reutilización creciente de los residuos (como es el caso del plutonio) en otras centrales nucleares, reduciendo así su radiactividad y volumen. Igualmente, se indica que la futura energía nuclear no estará basada en la fisión actual, sino en la fusión, un método mucho más seguro, eficiente y que no produce residuos radiactivos.

Por su parte, los detractores de la energía nuclear argumentan que no hay actualmente una necesidad perentoria de recurrir a la energía nuclear, de modo que las inversiones que actualmente se destinan a esta industria podrían perfectamente destinarse a la investigación y desarrollo de otras energías alternativas como la eólica o la solar, las cuales, a su vez, podrían ser utilizadas para producir el hidrógeno, una fuente de energía inagotable y límpia que en su combustión el único residuo que produce es agua.

Asimismo, se pone el acento en el problema de la seguridad y de los residuos radiactivos. En contra del argumento de la seguridad de las centrales nucleares, se señala que es sólo una cuestión estadística y que, con el tiempo, se producirá otro accidente nuclear de consecuencias devastadoras para el Ser Humano y el Medio Ambiente, poniéndose como ejemplo la poca diferencia de tiempo (tan sólo unas décadas) entre el accidente de Chernobil y el actual de Fukushima, accidentes que generan entornos inhabitales durante centenares de años, con consecuencias para las futuras generaciones imprevisibles, una hipoteca que incluso puede durar miles de años al existir elementos radiactivos que continúan produciendo efectos hasta cientos de miles a años después.

Pero el problema no sólo estaría en un hipotético accidente nuclear, sino que las fugas de material radiactivo se producen constantemente en todo el proceso de producción de la energía nuclear, transporte y almacenamiento de ésta, dejando un legado radiactivo para las generaciones futuras de miles de años. Igualmente, habría que mencionar la cada vez más temible amenaza terrorista y la posibilidad de que algún día grupos terroristas cometieran un gran atentado mediante material radiactivo.

En cuanto a la mayor eficiencia de la energía nuclear frente a otras fuentes de energía renovables, se niega la mayor por quienes son contrarios a la nuclear afirmando que sólo produce con un 30% de eficiencia, necesitando además de grandes redes de transporte eléctricas en las que se pierde hasta un 10-20% de la electricidad producida, de ahí que la solución no sea apostar por una energía deficiente que, además, genera un importante número de costes adicionales asociados al almacenamiento de los residuos nucleares, por no hablar de las reparaciones que han de llevarse a cabo en caso de accidente nuclear, alcanzando en tal caso cifras astronómicas.

Los argumentos en contra de la energía nuclear los podemos encontrar en la página de “Greenpeace”, argumentos que, como podemos comprobar, se sitúan en la órbita de lo mediático más que de lo científico. Ciertamente, suele ocurrir que quienes se manifiestan contrarios a la energía nuclear suelen caer en lo “panfletario”, en “slógans” prefabricados que tienen un gran impacto mediático pero que, en la práctica, poco aportan a la resolución de la cuestión, echándose de menos una aportación más científica y documentada, como la que ofrecen las posturas partidarias de la energía nuclear.

Ahora bien; el que los datos aportados por los defensores de la energía nuclear tengan una mayor base científica y un mayor soporte documental, no amparándose en argumentos pasionales y carentes de contenido, no impide comprobar que algunos de los argumentos propuestos por quienes están en contra del uso de esta energía se confirman en la práctica. Efectivamente, por poner el ejemplo más reciente de Fukushima, se dice por los defensores de la energía nuclear que esta central ha soportado uno de los peores terremotos de Japón, siendo el posterior tsunami el que provocó el accidente; sin embargo, lo cierto es que el accidente se produjo con los daños irreparables que todos conocemos, no siendo válido ningún argumento en defensa de la seguridad de la central nuclear accidentada porque el accidente, ciertamente, se ha producido. Asimismo, antes del accidente de Fukushima se tenía como referente el desastre de Chernóbil, afirmándose que en el mundo capitalista no podría producirse un accidente nuclear porque el caso de la central nuclear de Chernóbil fue consecuencia del caos tecnológico y organizativo soviético; sin embargo, el accidente se ha producido en Japón, el país más avanzado tecnológicamente.

Cooperante en África: una actividad de alto riesgo

No exenta de cierto romanticismo, la actividad de cooperante internacional se está convirtiendo en los últimos años en una actividad de alto riesgo, especialmente si a la actividad de los cooperantes en África nos referimos. Efectivamente, el secuestro de dos cooperantes internacionales en Kenia ha vuelto a poner sobre el foco de la opinión pública el alto riesgo a que se ven expuestos los cooperantes internacionales en África.

Eran las 13.15 horas (hora local), cuando las dos cooperantes de la ONG “Médicos Sin Fronteras”, Montserrat Serra i Ridao, natural de Palafrugell (Gerona), y otra cooperante madrileña cuya identidad no ha sido revelada, por deseo de sus familiares, se dirigían a negociar con los distintos jefes locales cuestiones logísticas sobre el terreno en la zona keniata de Dadaab, próxima a la frontera con Somalia, una zona también conocida como el “salvaje oeste africano” donde no llega la ley ni la Justicia, un lugar inhóspito que agrupa a los más de 400.000 refugiados de la zona en tres campos, uno de los cuales es el campo de refugiados más grande del Mundo.

Las cooperantes viajaban rumbo a su cita en un vehículo que fue asaltado por tres hombres somalíes que se hacían pasar por refugiados, recibiendo el conductor keniata del vehículo un disparo en el cuello, siendo sacado seguidamente del vehículo por los asaltantes, los cuales, acto seguido, huyeron en el vehículo asaltado con las dos cooperantes españolas, quienes trabajaban en la construcción de un hospital en Ifo, uno de los campamentos de refugiados de Dadaab y que acoge a unos 50.000 refugiados somalíes.

Por ahora nada se sabe del paradero ni del estado de las dos cooperantes secuestradas, aunque se sospecha que puedan haber sido trasladadas a territorio somalí por el grupo terrorista “Al Shabab”, filial de “Al Qaeda”, un grupo que domina este territorio sin ley y que está especializado en el rapto de occidentales, a pesar de lo cual es la primera vez que en catorce años la ONG “Médicos Sin Fronteras” sufre un incidente de este tipo en la zona, de ahí que esta ONG, ante esa relativa seguridad, es la única organización que en Dadaab se movía sin escoltas ni seguridad, acatando, eso sí, el estricto toque de queda que impera en la zona desde las 17.00 horas hasta las 6.00 horas. Probablemente, las cosas cambiarán a partir de ahora, especialmente por tratarse de un lugar donde la cabeza de un blanco puede llegar a valer cientos de miles de dólares, en un momento en el que se está produciendo una oleada de secuestros de occidentales en el norte de Kenia, especialmente en la zona costera, uno de los lugares turísticos más cotizados por su aislamiento, con tres secuestros en menos de un mes.

Y es que la vida del cooperante en África, a pesar de que ahora ha saltado a los medios el secuestro de las dos cooperantes españolas, no es tarea fácil, especialmente porque la actividad de cooperación internacional se desarrolla normalmente en territorios sin ley, en zonas en conflicto armado en el que la existencia de ley y justicia es algo tan escaso como el agua, las medicinas y los alimentos que, precisamente, los cooperantes tratan de proporcionar. Un ápice de civilización y de humanidad que las ONG tratan de llevar a territorios inhóspitos en los que se impone la ley del más fuerte y donde la vida humana carece de valor alguno, salvo que se sea occidental, en cuyo caso la vida vale su peso en oro para piratas, delincuentes comunes y terroristas.

Pero, ¿qué lleva a un occidental a jugarse la vida en estos territorios salvajes por ayudar a los demás? El perfil del cooperante es el de profesionales con título superior, de unos 33 años de edad, hombre o mujer, con capacidad para trabajar en dos o tres idiomas indistintamente, excelente conocimiento de informática, alto grado de multiculturalidad, dotes de liderazgo, dotes de comunicación y, sobre todo, atraído por la retribución emocional, ya que la retribución monetaria es prácticamente nula si la comparamos con lo que muchos de ellos perciben en sus trabajos en sus países de origen, en los que son arquitectos, funcionarios, médicos y profesionales liberales que piden varios años de excedencia en sus trabajos para entregarse a los demás, a aquellos que no tienen nada en lugares perdidos de la mano de Dios.

República Democrática del Congo, Chad, Kenia, Somalia, entre otros, son países donde el Ministerio de Asuntos Exteriores aconseja no viajar “bajo ninguna circunstancia”, países en los que, precisamente, los cooperantes viajan para desarrollar su actividad, una actividad que, vista desde fuera, aparece revestida de ese romanticismo que siempre envuelve a los viajes de aventura al otro lado del Mundo, pero que en su interior están llenos de penalidades, riesgo y, por supuesto, compromiso, lo cual constituye la verdadera y más valiosa retribución de los cooperantes internacionales.

Pero África no es el único destino lleno de riesgos en el que los cooperantes desarrollan su actividad. Efectivamente, según la ONU, en los últimos diez años, su labor se ha vuelto cada vez más peligrosa. Los ataques a los puestos de ayuda humanitaria se han triplicado, con el resultado de unas cien víctimas al año. En 2010 se produjeron 129 incidentes que afectaron a la seguridad de los trabajadores humanitarios: 69 fueron asesinados, 86 heridos y 87 secuestrados en todo el Mundo.

Así, en 1996, un grupo de cooperantes de “Acción contra el Hambre”, entre ellos el madrileño Álvaro Parages, son secuestrados por un grupo guerrillero checheno. Es puesto en libertad minutos después, mientras que a un francés y un británico los mantienen en cautiverio durante un mes.

En 1998, los misioneros Fernando Aguiló y José Luis Garayoa, así como el cooperante farmacéutico Antonio Mateu, son secuestrados por un grupo rebelde en Sierra Leona. Quedan en libertad semanas después.

En 1998 secuestran en Colombia a la cooperante Camino Villanueva Rodríguez, de “Médicos sin Fronteras”, que es puesta en libertad por terroristas de las FARC un mes después.

En 1999 un grupo de guerrilleros colombianos secuestran en la Amazonía ecuatoriana a un grupo de cooperantes de la “Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica”, entre ellos el español Ánder Mimenza, su hermana María Jesús y el esposo de ésta Jesús María Maguriagoicoetxea. El primero es liberado el 26 de septiembre, mientras que su hermana y su cuñado quedan en libertad el 9 de octubre.

En 2001 los habitantes de la localidad de San Pablo, en Colombia, retienen unas horas a los integrantes de una caravana internacional de cooperantes, entre los que se encuentran 37 españoles, al oponerse a que lleguen con las toneladas de medicamentos y alimentos a poblaciones dominadas por el “Ejército de Liberación Nacional.

En 2004 secuestran en Brasil a tres religiosos, entre ellos el español Juan Carlos Martínez en Brasil, en la revuelta de los terratenientes contra el anuncio del Gobierno de Lula da Silva de declarar reserva indígena la zona “Raposa Serra do Sol”, en Roraima. Son liberados dos días después.

En 2006 el cooperante español Roberto Vila, jefe de misión de la ONG “Asamblea de Cooperación Por la Paz”, es secuestrado en el centro de la Franja de Gaza por un grupo de cuatro individuos armados. Es liberado el mismo día, ocho horas después de ser retenido.

En 2007 secuestran a la médica española Mercedes García junto a la enfermera argentina Pilar Bauza, ambas cooperantes de “Médicos sin Fronteras” en Bossaso, en la región semiautónoma de Puntlandia (Somalia). Ambas fueron liberadas el 2 de enero de 2008, tras permanecer secuestradas durante siete días por un grupo de milicianos, que exigían un rescate de 250.000 dólares.

En 2009 secuestran a tres cooperantes españoles, miembros de “Barcelona-Acció Solidaria”, a 150 kilómetros de Nuakchot, en la carretera que une la capital con Nuadibú (Mauritania). Se trata de Albert Vilalta, Alicia Gámez y Roque Pascual, que viajaban en una caravana de cinco vehículos cuando fueron asaltados por cuatro secuestradores. La cooperante fue liberada el 10 de marzo, y Vilalta y Pascual el 22 de agosto.

Son sólo algunos ejemplos del riesgo a que se ven expuestos quienes deciden dedicar parte de sus vidas a ayudar a los demás, una decisión que muchas veces les llega a costar la vida como señalan las cifras de Naciones Unidas, unas cifras que, lamentablemente, parecen ir en aumento en los últimos tiempos, unos tiempos en los que el secuestro de cooperantes internacionales parece haberse convertido en un negocio redondo, convirtiendo la vida del cooperante en una verdadera actividad de alto riesgo.

Por ahora nada se sabe de las cooperantes españolas secuestradas, a pesar de que algunas fuentes indican que estarían sanas y localizadas en territorio somalí, en manos del grupo terrorista “Al Shabab”, aunque tales extremos no se han podido confirmar, aunque todo indica, según la forma en que se produjo el secuestro, que es así. El Ministerio de Asuntos Exteriores español pide prudencia y discreción, como siempre en estos casos, con el objetivo de asegurar la integridad física de las cooperantes secuestradas y su pronta liberación. A buen seguro que se producirá el pago de un suculento rescate para la liberación de las secuestradas, lo cual nos introducirá nuevamente en el eterno debate acerca de si se debe ceder al chantaje de los terroristas que utilizan la vida humana como moneda de cambio, lo cual, como indicamos, ya es otro debate que no debe ensombrecer en modo alguno la desinteresada y altruista labor de los cooperantes y los riesgos que supone su actividad y que muy pocos estaríamos dispuestos a correr para ayudar a los olvidados del Mundo.