Argumentos a favor y en contra de la energía nuclear

La energía nuclear siempre ha sido objeto de polémica, con posiciones encontradas en las que la mayoría de la población se ha mostrado en contra de su utilización. Los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial, accidentes como los de Chernóbil, y, en general, la utilización con fines bélicos de esta energía y el oscurantismo en torno a la misma por parte de gobiernos e industria, han motivado históricamente un consenso en la opinión pública contrario al uso de esta energía o, cuando menos, un importante recelo.

Sin embargo, en los últimos años, quizás porque se vislumbra el fin de las reservas petrolíferas en tan sólo unas décadas, parejo al progresivo aumento de los precios del crudo y la necesidad de ir buscando energías alternativas que sustituyan a los combustibles fósiles, así como encontrar unas energías limpias, inagotables y renovables, parece que la energía nuclear estaba haciéndose un hueco en la opinión pública, con países como Francia en los que la apuesta por esta energía es total y el apoyo por parte de los partidos mayoritarios a esta opción parece no tener ningún tipo fisura, hasta el punto de que algunos hablan de una “religión nuclear” en el caso del país galo.

Efectivamente, el altísimo coste de las llamadas “energías renovables”, como la eólica o la solar, o el mal uso que se está haciendo para la producción de los biocombustibles, siendo paradigmático el caso de Brasil, país en el que se están devastando amplias zonas de la selva amazónica para plantar caña con la que producir después biodiésel, han parecido abrir en los últimos años nuevas posibilidades para la energía nuclear como la energía del futuro.

Sin embargo, el accidente nuclear de Fukushima del pasado mes de marzo parece que ha supuesto un freno al avance de la energía nuclear como energía alternativa a los combustibles fósiles, hasta el punto de que la mayoría de los países occidentales se han planteado una revisión de sus políticas energéticas con respecto a la energía nuclear, excepto en el caso de Francia, país que ha manifestado su intención de continuar utilizando esta energía y su investigación y desarrollo. Así, el renacer de la energía nuclear de los últimos años parece que ha experimentado una parada en seco como consecuencia del accidente de Fukushima, volviendo a retrotraernos al punto en que nos situamos hace unas décadas tras en terrible accidente de la central nuclear de Chernóbil.

Sin embargo, más allá de debates apasionados, existen una serie de argumentos a favor y en contra del uso de la energía nuclear que, desde un punto de vista objetivo, conviene examinar fríamente para poder formarnos una opinión seria y sosegada al respecto. Así, analizaremos los pros y los contras de esta energía de una forma desapasionada, analizando los diferentes puntos de vista existentes al respecto.

Según los defensores de la energía nuclear, ésta permite un desarrollo sostenible al no emitir dióxidos de azufre y nitrogenados ni gases de efecto invernadero, a diferencia de lo que ocurre con las centrales térmicas de carbón y gas natural, siendo, además, el coste de generación de energía eléctrica más bajo que el de las centrales hidraúlicas. Así, la Unión Europea en su informe “Perspectivas Energéticas Mundiales” recomienda profundizar en la investigación sobre la utilización de la energía nuclear como una alternativa viable para contribuir a un escenario menos dependiente energéticamente y menos contaminante, manifestándose en la misma línea el “Consejo Mundial de la Energía”, concluyéndose que con la generación actual de energía nuclear se puede evitar la emisión de 500 millones de toneladas de CO2 (anhídrido carbónico), lo que supone entre el 15 y el 20% de las emisiones de la Unión Europea.

También se señala que la energía nuclear puede convivir perfectamente con la utilización complementaria de otras energías alternativas, como es el caso de la eólica o la solar, pero, al tiempo, se señala que este tipo de energías no son capaces por si solas de satisfacer la demanda cada vez más creciente de energía en el Planeta, siendo únicamente la energía nuclear la que tiene esa capacidad hoy por hoy.

En cuanto a los dos aspectos que más críticas recibe la energía nuclear (su seguridad y el problema de los residuos radiactivos), se indica que las centrales nucleares que hoy se construyen cuentan con la última tecnología en seguridad y son las instalaciones mejor protegidas. Asimismo, con respecto a los residuos radiactivos, se indica que su almacenamiento y confinamiento es totalmente seguro, siendo prácticamente imposible que ninguna catástrofe natural los libere al Medio Ambiente en millones de años, siendo muy ilustrativo al respecto el artículo que se puede leer en la revista “Ciencia Hoy”, artículo que os recomendamos leer porque rompe con bastantes prejuicios que, por lo común, se tienen sobre este tema. Asimismo, se defiende que la energía nuclear es una energía que tiende a convertirse en renovable por la reutilización creciente de los residuos (como es el caso del plutonio) en otras centrales nucleares, reduciendo así su radiactividad y volumen. Igualmente, se indica que la futura energía nuclear no estará basada en la fisión actual, sino en la fusión, un método mucho más seguro, eficiente y que no produce residuos radiactivos.

Por su parte, los detractores de la energía nuclear argumentan que no hay actualmente una necesidad perentoria de recurrir a la energía nuclear, de modo que las inversiones que actualmente se destinan a esta industria podrían perfectamente destinarse a la investigación y desarrollo de otras energías alternativas como la eólica o la solar, las cuales, a su vez, podrían ser utilizadas para producir el hidrógeno, una fuente de energía inagotable y límpia que en su combustión el único residuo que produce es agua.

Asimismo, se pone el acento en el problema de la seguridad y de los residuos radiactivos. En contra del argumento de la seguridad de las centrales nucleares, se señala que es sólo una cuestión estadística y que, con el tiempo, se producirá otro accidente nuclear de consecuencias devastadoras para el Ser Humano y el Medio Ambiente, poniéndose como ejemplo la poca diferencia de tiempo (tan sólo unas décadas) entre el accidente de Chernobil y el actual de Fukushima, accidentes que generan entornos inhabitales durante centenares de años, con consecuencias para las futuras generaciones imprevisibles, una hipoteca que incluso puede durar miles de años al existir elementos radiactivos que continúan produciendo efectos hasta cientos de miles a años después.

Pero el problema no sólo estaría en un hipotético accidente nuclear, sino que las fugas de material radiactivo se producen constantemente en todo el proceso de producción de la energía nuclear, transporte y almacenamiento de ésta, dejando un legado radiactivo para las generaciones futuras de miles de años. Igualmente, habría que mencionar la cada vez más temible amenaza terrorista y la posibilidad de que algún día grupos terroristas cometieran un gran atentado mediante material radiactivo.

En cuanto a la mayor eficiencia de la energía nuclear frente a otras fuentes de energía renovables, se niega la mayor por quienes son contrarios a la nuclear afirmando que sólo produce con un 30% de eficiencia, necesitando además de grandes redes de transporte eléctricas en las que se pierde hasta un 10-20% de la electricidad producida, de ahí que la solución no sea apostar por una energía deficiente que, además, genera un importante número de costes adicionales asociados al almacenamiento de los residuos nucleares, por no hablar de las reparaciones que han de llevarse a cabo en caso de accidente nuclear, alcanzando en tal caso cifras astronómicas.

Los argumentos en contra de la energía nuclear los podemos encontrar en la página de “Greenpeace”, argumentos que, como podemos comprobar, se sitúan en la órbita de lo mediático más que de lo científico. Ciertamente, suele ocurrir que quienes se manifiestan contrarios a la energía nuclear suelen caer en lo “panfletario”, en “slógans” prefabricados que tienen un gran impacto mediático pero que, en la práctica, poco aportan a la resolución de la cuestión, echándose de menos una aportación más científica y documentada, como la que ofrecen las posturas partidarias de la energía nuclear.

Ahora bien; el que los datos aportados por los defensores de la energía nuclear tengan una mayor base científica y un mayor soporte documental, no amparándose en argumentos pasionales y carentes de contenido, no impide comprobar que algunos de los argumentos propuestos por quienes están en contra del uso de esta energía se confirman en la práctica. Efectivamente, por poner el ejemplo más reciente de Fukushima, se dice por los defensores de la energía nuclear que esta central ha soportado uno de los peores terremotos de Japón, siendo el posterior tsunami el que provocó el accidente; sin embargo, lo cierto es que el accidente se produjo con los daños irreparables que todos conocemos, no siendo válido ningún argumento en defensa de la seguridad de la central nuclear accidentada porque el accidente, ciertamente, se ha producido. Asimismo, antes del accidente de Fukushima se tenía como referente el desastre de Chernóbil, afirmándose que en el mundo capitalista no podría producirse un accidente nuclear porque el caso de la central nuclear de Chernóbil fue consecuencia del caos tecnológico y organizativo soviético; sin embargo, el accidente se ha producido en Japón, el país más avanzado tecnológicamente.

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