¿Podemos viajar seguros los españoles por el Mundo?

Cuando planteamos esta pregunta no lo hacemos refiriéndonos a la gran cantidad de imponderables (o no tanto) que se nos pueden presentar a la hora de viajar, lo cual nos llevaría a formular la pregunta del estilo “¿es seguro viajar por el Mundo?”. Obviamente, una pregunta de ese calado es amplísima y prácticamente carece de una respuesta uniforme o unívoca, ya que dicha respuesta dependerá del lugar o lugares elegidos para viajar y de la forma de ser y de actuar de cada viajero. No, no nos referimos a esa pregunta.

Al plantear esta cuestión nos estamos refiriendo a si los españoles estamos seguros cuando viajamos al exterior, entendiendo por ello si tendremos el respaldo, protección y amparo suficientes por parte de la diplomacia española en caso de que algo nos ocurriera. El términos generales se puede decir que las representaciones y legaciones españolas en el exterior responden bien cuando se trata de casos individuales, como por ejemplo en el caso de accidentes de españoles cuando están de viaje, de desapariciones, secuestros, de detenciones o condenas de españoles por tribunales extranjeros, etc… Ciertamente, se puede observar que en estos supuestos, en los que los grupos de españoles son reducidos y no hay implicadas cuestiones políticas de calado, nuestra diplomacia exterior se mueve bien, o al menos no mal. Sin embargo, el problema se presenta cuando los grupos de españoles afectados son mayores y, especialmente, cuando se ven implicados aspectos de calado político internacional, supuestos en los que la situación comienza a variar de cariz de forma sensible.

Efectivamente, desde hace algunos años venimos asistiendo a acontecimientos realmente preocupantes en los que se han visto inmersos españoles durante sus viajes por el exterior, siendo el caso más reciente el de los incidentes en Túnez, unos incidentes en los que cerca de mil españoles se han visto atrapados en medio del caos sin poder salir del país magrebí, lo que, siendo grave, resulta aún más preocupante si comprobamos que la actitud de nuestra diplomacia exterior ha sido, cuando menos, pasiva, por no decir indolente, actitud que se agrava si la comparamos por la de otros países europeos que inmediatamente evacuaron de Túnez a sus nacionales que así lo solicitaron. En tal sentido, los testimonios de los españoles que han permanecido aislados en Túnez durante estos días son realmente escalofriantes, testimonios que vienen a describir una situación límite en un país sumido en el caos, con saqueos por las calles, bandas armadas destrozando todo a su paso, detenidos por la policía encañonados en el suelo, falta de abastecimiento de comida y bebida y atrincheramientos en los hoteles de turistas por ser un riesgo real para la seguridad personal salir a la calle. Mientras tanto, la respuesta del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación era que no se iba a evacuar a ningún español de Túnez y que los españoles que se encontraban en aquel país estaban bien, limitándose la actuación del Ministerio a recomendar no viajar a Túnez. Igualmente, la respuesta del Consulado Español en Túnez a los españoles que acudían a aquél solicitando ayuda para salir del país era que tenían que gestionarlo ellos mismos con su correspondiente touroperador. En una palabra: desamparo.

Y es que la pasividad del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación español resulta sangrante máxime cuando se contempla que, cuando la mayoría de los españoles ya han salido de Túnez por sus propios medios, viene a anunciar que va a crear un “gabinete de trabajo” encargado de gestionar la salida de los españoles de Túnez, una vez que la situación prácticamente se ha solventado y el grupo de españoles que queda atrapado en Túnez ya es más que reducido. Una actuación “a toro pasado” que vuelve a poner de manifiesto la inoperancia de los últimos años de un Ministerio y una diplomacia exterior que han hecho aguas en asuntos similares, como ocurrió en el caso de los españoles agredidos en Marruecos por la policía marroquí, caso en el que las autoridades españolas, además de mirar para otro lado, concluyeron finalmente en posicionarse del lado del Gobierno alauí.

Por todo ello, la pregunta con la que abrimos este artículo adquiere en estos momentos especial relevancia, máxime si tenemos en cuenta la posibilidad de que hechos como los de Túnez se repitan en otros países de la zona especialmente turísticos, o bien en otros países del Mundo con riesgo de desestabilizaciones políticas que puedan llevar a que turistas españoles queden atrapados en aquellos países sin respuesta alguna de su Gobierno, mientras ven cómo los nacionales de otros países occidenatles son evacuados y amparados por sus respectivos gobiernos. Ciertamente el panorama parece poco alentador, situándonos ante escenarios en los que la diplomacia exterior española está más preocupada por las grandes cuestiones de política internacional para dejar de lado las cuestiones que realmente son importantes, siendo una de ellas, cómo no, la defensa y protección de sus nacionales en el exterior.

En cualquier caso, nos felicitamos por el hecho de que la mayoría de los españoles que quedaron aislados en Túnez hayan podido regresar a España, por sus propios medios, eso sí, y recibiendo la callada por respuesta de las autoridades españolas, las cuales han actuado mal y tarde en una situación terrible para unos españoles que simplemente fueron a Túnez a pasar unas vacaciones y que, sin comerlo ni beberlo, se encontraron envueltos en un conflicto en el que sus vidas realmente llegaron a correr peligro. Y es que nos estamos acostumbrando a que, en los últimos tiempos, en situaciones similares, franceses, británicos, alemanes o estadounidenses sean los primeros en ser amparados por sus respectivos gobiernos, quedando para el final los españoles, perdidos en la incertidumbre y el desasosiego por la inacción de nuestra diplomacia exterior.